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Relaciones de pareja

Relaciones de pareja Posted on 1 August, 2017Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Rebeca Ashley (Unsplash)

De pequeña solía creer que la experiencia en relaciones de pareja se ganaba solo mediante relaciones largas. Nunca me preocupé por tener una. Los hombres para mí eran lo máximo, pero no estaba dispuesta a ‘perder mi tiempo’ con sus inmadureces. Así que en el albor hormonal de la adolescencia, yo estaba sola. Aprender a estar solo es más difícil de lo que parece, sobretodo en etapas como esas cuando constantemente te enfrentas a la pregunta: ¿y no tienes novio? Noooo ¿Y por qué no? Porque no ¿Y cuándo te vas a conseguir un novio? Cuando dejen de joderme con la pregunta y se den cuenta que no necesito a nadie para ser feliz y completa. Necesitas conseguirte un novio. No necesito conseguir nada, él me encontrará a mi cuando llegue el momento adecuado. No entiendo por qué no lo entienden.

No les mentiré diciendo que no quería un novio. Por supuesto que sí. Todas, de adolescentes, soñamos con eso en un punto o en otro. Lo que no quería era un novio que me hiciera perder el tiempo. Pero como es natural, a esa edad, todos te van a hacer perder el tiempo, porque eso es lo que saben hacer. Porque no saben lo que quieren, lo que son… Yo, en cambio, estaba clara en que quería alguien lo más cercano a un definitivo que, por supuesto, tardaría en llegar; pero estaba dispuesta a esperarlo.

Y entonces, cuando me inicié en relaciones de pareja, éstas fueron intensas, arrebatadoras, auténticas. Pero no fue sino luego de muchos fracasos que entendí que la experiencia se adquiere de muchos modos, no solo con los años. Si eres lo suficientemente atento aprendes de las experiencias ajenas, de la música, de las lecturas, de la observación, de la introspección. Pero hay que estar muy dispuesto, y sí, la experiencia también suma.

Y con aquel prejuicio de los años seguí creciendo hasta toparme con él. Lo conocí tres meses después de que rompiera con nueve años de relación. A pesar de sentir una estrecha conexión con él, el tiempo no había hecho de las suyas. Él aún era demasiado débil y vulnerable para enfrentarse a otra relación. Y aunque en su momento creí que éramos perfectos el uno para el otro, el tiempo que nos dimos (cerca de tres años) apartados me hizo darme cuenta que no. Que esa conexión que teníamos era puramente mental, producto únicamente de nuestros prejuicios, sueños e ilusiones que habíamos cultivado desde pequeños en nuestro interior.

La frase es sin duda lo último que queremos escuchar, pero es quizás una de las más certeras: ‘El tiempo todo lo cura’ a lo que yo agrego: ‘y todo lo esclarece’.

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Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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