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Nada que el reggaetón no pueda curar

Nada que el reggaetón no pueda curar Posted on 14 November, 2017Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Ayo Ogunseinde (Unsplash)

Aquello se había acabado. Todo. Por completo. Después de todo, sabía que perderle había sido lo mejor que me había pasado, pero lo había olvidado. Conocernos por sorpresa, mis 31 años, su partida a China, cuando volvió, cómo me sorprendió, el Tsunami de memorias, todo. Si mi corazón lo sabía de antes, mi mente no dejó que yo me enterara. Y me invadió la tristeza. Y si hay algo que aprendí con su partida es que las tristezas hay que vivirlas, es necesario abrazar el dolor para curar un corazón roto. Si no las sufrimos y las padecemos reaparecen y con mucha más fuerza con la que aparecieron por primera vez. Pero todo en esta vida tiene buenas noticias también y les advierto: por más profunda que sea la herida, no hay nada que el reggaetón no pueda curar.

Me sorprendo a mí misma con estas palabras, pero es cierto que si no cambias tus acciones no cambias tu realidad. Así que he dicho ¿por qué no probar con reggaeton? -cualquiera que me conoce en persona sabe que esta es la música con la que menos me identifico-, que creo que no es algo que se escuche en casa, sino por error cuando uno va por la calle y hay otro que lo lleva a toda mecha en el coche. Así que probé a ver qué tal, y complacida con los resultados, hoy los comparto con ustedes.

Hace poco más de una semana me reencontré con aquel gran amor inglés con quien tan buena química tuve. Nos pusimos al día, nos besamos, nos abrazamos, nos consumimos y cuando sinceré mis sentimientos con él me dijo que tendría que pensarlo. Era absolutamente válido y lo respeté así como él lo hizo en su momento.

Cuatro interminables días después me devolvió la llamada para decirme que era un cobarde, que se mentía a sí mismo ignorando que todas las maravillas que habíamos vivido juntos antes de su partida y que volvió porque sentía que era aquí donde tenía que estar. Que lamentaba haberme perdido. Mentira, ya me habría encantado a mí escuchar todo aquello. En cambio llamó como si el tiempo no hubiera pasado, como si no le hubiera dicho que quería que lo intentáramos, para decirme que no sentía que estuviéramos en el mismo lugar. Que -como hace dos años atrás- no pensaba quedarse en España (a pesar de llevar -de nuevo- año y medio aquí), así que no quería involucrarse.

Vale, muy bien! Lo acepté como si dentro de mí no ardieran las cenizas pero creo que en el fondo estaba convencida que su respuesta sería esa, de lo contrario me habría buscado al volver de China en lugar de ‘respetar mi decisión‘. Quizás inconscientemente lo sabía pero yo necesitaba dejar de mentirme, encubrir cosas y ser fiel a mí misma, respetarme; así que le hice saber cuánto lo quería y cuánta falta me había hecho. Me dejas a cuadros -dijo. ¿De verdad? ¿No has estado tu aquí viviendo todo este proceso o es que los chinos te nublaron el cerebro en 6 meses?

Esto no merece la pena. No merece la pena perder el tiempo en alguien que no lo perdería por ti. No merece tus pensamientos, atenciones, mimos, no merece nada de ti. Nada. Habrá quien sí, estoy segura. Somos grandes. Somos creadores. Somo dueños de nuestra vida y podemos y debemos elegir el camino más fácil, el de menor resistencia.

El reggaeton aunque no sea música de mi agrado, sí que es cierto que -aunque vacío lírica y musicalmente- es alegre. Te atrofiará el cerebro si es lo único que escuchas; pero cuando estés triste, si te aferras a escuchar música tranquila y triste, lo único que lograrás será hundirte más. Ya no estoy como para hundirme. Me sometí a ello hace dos años cuando él se marchó, y decidí dejarle. Lo acepté, viví mi duelo y salí adelante. Hoy necesito salir de esto como una reina, como un ave fénix, como si ese jueves en que recibí su llamada hubiese recibido un sí. Así que reggaetón con eso porque no hay nada que el reggaeton no pueda curar.

Porque no te deja pensar en más nada y el cuerpo se te mueve solo, así que hoy les digo, a todos los que estén pachuchos, tristones, o deprimidos. Poner Spotify, Youtube, o lo que quieran y escuchen reggaeton hasta que se les cure las penas.

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Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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