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Me gusta cuando

Me gusta cuando 30 January, 2018Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Me gusta cuando me sorprendes abrazándome de espaldas. Mientras lavo los platos o miro a la ventana. Cómo apareces sin esperarte pellizcándome las nalgas y encajando tu rostro en mi cuello para hacerme cosquillas con tu respiración y tus besos mientras tus brazos me rodean la cintura. Cómo muevo mi cabeza hacia ti y encojo mi cuello procurando defenderme de las risas que los mimos en el cuello me generan y te escucho hacer ruidos de felicidad porque sabes cómo ganar estas batallas porque es inútil defenderme de la risa. Es una batalla perdida desde que era bebé. Mi vieja me besaba el cuello sólo para escucharme reir. Y entonces tus manos se deslizan hasta mi ombligo, se sumergen en mis pantalones, me rodean las caderas hasta llegar a mi culo, al que tomas entre tus manos haciéndome saltar. Nos reímos a la par y con besos silencias mis risas mientras tus dedos caminan hacia el frente deslizándose camino abajo hasta mi coño, hurgando entre pliegues y pelos.

Me gusta tener tu pene encajado entre mis nalgas para sentir cómo crece entre estimulaciones, cómo se yergue a medida que tus manos se adentran en mi cuerpo, mi espalda se curva descansando sobre tu pecho y nuestros cuerpos dialogan acaloradamente. Me encanta cómo tus dedos me conocen y se hunden en mí mientras que tu pelvis se mueve acompasadamente con tus dedos dentro mío. Una mano escapa mi pantalón para tomar mi mentón y guiar mi boca a la tuya para devorarnos fervientemente hasta que tu mano baja a mis tetas y las acaricia mientras la otra continúa su recorrido entre mis labios y mi clítoris, invitándome a mojarme toda. Me gustan esas inundaciones que generas en mi.

Me gusta sentir tu lengua deslizarse por mi cuello hasta mis hombros, haciéndome sentir escalofríos. Sentirte mordisqueándome el cuello y los hombros mientras tu miembro ya tieso procura escaparse de tantos ropajes. Y ni tu cuerpo y el mío son tan fuertes para soportar tanto calor, tanta tentación, tanto placer. Nuestras bocas se encuentran y no podemos sino darnos vuelta para enfrentarnos lengua con lengua. Que nuestras manos en los miembros del otro se pierdan, nuestros movimientos nos guien y acabe yo colgada de ti cual simio.

Me gusta cuando encajamos el uno dentro del otro y somos objeto y sujeto de ese vaivén que nuestros cuerpos llaman placer; nuestras mentes, pasión y nuestras almas, amor.

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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