SEX, Pleasure & Erotism

Te voy a secuestrar

Te voy a secuestrar 26 June, 2018Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Desliza sus dedos bajo mi falda y descubre ese líquido viscoso en mi entrepiernas. Abre los ojos de par en par. Un sexo de despedida por favor.

No, esto fue solo para que te despiertes, de lo contrario no me voy más de acá. Te prometo que me levanto pero regálame un último polvo. ¿Último polvo? En mi mente resuenan nuestras conversaciones anteriores y su frase: Yo te voy a secuestrar y no te voy a dejar irte.

Mis bragas se escurren piernas abajo. Me siento a horcajadas sobre su miembro erguido y henchido. Secretamente agradezco que no se hubiera despertado antes. Estoy segura que este momento sopesará cualquier retraso o imprevisto en el transporte. Él posa sus manos sobre mis caderas, me muevo en círculos encima suyo, lo siento profundamente dentro de mi. Levanta mi falda y acaricia mi clítoris con su pulgar. Mi cuerpo sufre escalofríos, siento una llamarada dentro de mí, me duelen los ovarios, creo que voy a explotar -digo-. Yo también.

Cerramos los ojos, nos perdemos en ello. Largo mis brazos hacia atrás de mi cuerpo, mis manos sobre sus piernas, mi cabeza cae por su propio peso y mis pechos se alzan. Se mueve su cuerpo, el mío, la cama. Los vecinos no deben estar muy contentos. Han tenido mis gemidos y los movimientos de cama entre ayer y hoy sin descanso.

-Agh, cómo me encanta tenerte debajo de mí. -Te voy a reventar… ¿pensabas marcharte sin esta despedida? -No pensé en despedidas, imagino que nos volveremos a ver. -Bueno, pero te levantaste y te vestiste sin avisarme.

Mis caderas continúan se moviéndose en círculos sobre su pija. Nuestras miradas se pierden entre sí. Nos perdemos. Nos consumimos en ese vaivén, su cuerpo dentro del mío es más una bienvenida que una despedida. ¡Por fin un polvo como merezco!

Me abraza con fuerza y me besa. Mis piernas acuclilladas a cada lado de las suyas. Calzados uno dentro del otro y permanecemos así un rato. Lo beso. Reúno fuerzas y me levanto. -¿A ti te parece, irte con lo bien que lo pasamos? -Ya, no tengo otra opción. -¿Vas a volver? -Si me invitas. -¿Cómo que si te invito? Yo te voy a secuestrar y te vas a quedar aquí conmigo por siempre.

Riéndome me despego de su cuerpo, me pongo las bragas. Él sigue tumbado en la cama y cierra los ojos. No te duermas. No, no me duermo. Vamos, por favor. No -responde. Hundo mis dedos en mi entrepierna y le mojo los labios. ¿Qué haces, quieres que te folle de nuevo?

No, quiero que cumplas tu promesa y me abras la puerta. Se levantó al tiro. Vámonos ya porque no me responsabilizo de lo que ocurra de aquí en más. Se viste, me besa, me abre la puerta y me acompaña hasta el metro.

Al cabo de unas horas, de camino a casa recibo un mensaje suyo: ¡Cómo me follaste. Qué atrevida eres! Me gusta. Cuando nos volvamos a ver te voy a secuestrar y no te voy a dejar que te marches nunca más.

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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