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Calor arrollador

Calor arrollador 10 July, 20181 Comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

El calor arrollador, las ropas ligeras sobre mi cuerpo y la montaña de platos frente a mi eran mi peor noticia del día.

Él se había dispuesto a hacer la comida, a servirme un plato caliente en una mesa armada con cariño y esmero. No podía quejarme de tener que ocuparme de los trastos, así que en silencio me dirigí al fregadero. Me detuve a mirar el lavaplatos, la esponja, el cepillo, la mugre pegada de cada cubierto, en cada olla, la falta de brillo en el acero inoxidable de esa bacha… qué depresión. Respiré profundo, tomé un soplo de aire fresco y abrí el agua caliente. Con aquella desazón veía cómo el calor del agua removía las partículas de grasa adheridas a los platos. Exprimí la esponja entre mi mano bajo el agua, la bañé en detergente y me dispuse a lavar.

El calor del ambiente me abrasaba. Las gotas de sudor rodaban por la nuca espalda abajo, también por mi entrepierna.

A mitad de la jornada, entre manos jabonosas siento un par de manos que me presionan el culo y se deslizan hacia el frente de mi cuerpo. Siento sus dedos masajear el exterior de mi vagina y en breve se escurren bajo mis bragas. Se mueven de arriba a abajo bordeando mis labios exteriores. Me estremezco. En mi culo siento una protuberancia que hierve y palpita. Sus yemas soban mis delicadas pieles y en breve siento mis bragas caer en el suelo. El calor arrollador se acrecienta, nos prendemos fuego. Nuestros labios se encuentran, nuestras lenguas se atracan, nos comemos la boca.

Siento sus dedos penetrarme, su lengua recorriendo las gotas de sudor que caen por mi cuello. Me relajo y me entrego. El agua corre sin cesar. Mi espalda descansa sobre su pecho. Mis manos enjabonadas se adentran a su pantalón. Siento su miembro erguido entre mis nalgas palpitando al ritmo de mi corazón. El fuego entre nosotros nos consume, él gira mi cuerpo lo empuja hacia sí. Se agacha, me come el coño y en breve siento mis piernas entre sus brazos alzándome en el aire para sentarme sobre la mesada y sentir su pija dentro de mi. Como puedo me agarro de las manijas de las puertas, mi otro brazo rodea su cuello, nos movemos a la par en medio de aquel calorón y nos dejamos caer en un orgasmo mutuo.

——

A él en cambio le pedí: cómeme con fresas

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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